Decirle adiós a una amiga (o amigo) incondicional, compañeros animales no humanos, cuando se van.

 





Primero que nada, apreciemos a Chepinita en esta foto, ella no era de sentarse conmigo, pero en las últimas semanas fortalecimos mucho nuestro vínculo.

Este no es un post para decir lo maravillosa que era esta gatita y lo mucho que la extraño, eso espero, sea selbstverständlich. Es para hablar sobre la eutanasia con nuestros amigos de 4 ( o 3 como Jackie, o de 2 o con alas, etc) patas.

Chepinita tenía cáncer intestinal, no había mucho que se podía hacer, la medicamos en casa y empezó a no comer, yendo al veterinario le pusieron suero, eso le ayudó a estabilizarse un poco, pero ya los últimos 3 días era evidente que no iba a mejorar, como todo, la vida tiene ciclos, se nace y se muere, aunque, en realiad el alma inmortal no muere nunca, y la esencia de esa encarnación en específico deja su huella en las demás almas, así que aunque suene cliché, nadie muere si vive en tu corazón.

La decisión era el de ayudarle a que se sientiera bien hasta llegado el punto en que sufriera sin ninguna forma de aliviarle, yo francamente esperaba que ella decidiera irse aquí, en casa, porque si bien estoy de acuerdo con terminar la vida cuando ya pesa mucho (también estoy a favor de la eutanasia en humanos y hasta el suicidio, pero ese es otro tema), el decirle a un veterinario "mire, ya está, inyéctele esa sobredosis de anestesia para que no despierte más", pues pesa. No me gusta el término "ponerlos a dormir", literal si es eso, pero creo que es más bien ayudarles a terminar con su agonía, apurando esa muerte que ya es inminente.

Pero hasta en eso me ayudó Chepis, ya para el día 2 de sus últimos 3, como pudo se arrastró a mi puerta y la arañó, la deje pasar, intentó subirse a la cama, ya no podía, le puse plásticos y unas sábanas y la subí, ahí la tuve toda la tarde, acariciándola a ratos, estuvo tranquila.

Hasta el último momento quiso estar en mi habitación, no se fue en medio de episodios violentos ni nada así, sólo empezó a respirar cada vez más lento, hasta que dio su último aliento, prendimos una vela por ella, deseando una transición lo más ármonica posible, lloramos claro que si, y fuimos a acariciar a los dos gatitos que aún están con nosotros.

En resúmen, si eutanasia, pero también si tienen la suerte de que su amigo, amiga, hermano, hermana, hijo o hija o sea como sea que ven ustedes a sus compañeros se vaya de una forma pacífica con ustedes, pues benditos sean.

Y si tienen la gran dicha de tener cerca a sus seres queridos, ya sea que maullen, ladren, hablen o relinchen, pasen tiempo con ellos, diviértanse, tomen fotos, hoy estamos, mañana quien sabe. 




























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